martes, 26 de mayo de 2009

Mi Rincón Sentimental: Una Chinita Encantadora.

Era viernes, recibí una mala noticia y salí, me refugie en mi mismo, no sabia que hacer; caminaba y caminaba, hasta que llegue a ese inmenso centro comercial, me senté, vi el espectáculo que se ofrecía. Me sentía muy cabizbajo, estaba nostálgico por problemas que suelen suceder. Retrocedí mi vista y te vi, creo que fue amor a primera vista, yo me mantenía gnóstico sobre eso, pero al verte, vi reflejada en ti la dulzura, la ternura, el amor que me diste por un largo y maravilloso año.
Me paré de mi asiento, fui y te saludé, nos presentaron para eso, intercambiamos sonrisas, me dejaste atónito, pasmado, quise saber de ti.
Al día siguiente era tu cumpleaños, ciberconversamos, saliste a tu fiesta sorpresa y como teníamos horas de conocernos, no me invitaste.
Ese día estuviste por mi casa, cerca de mi, cerca del amor que estaba próximo ha hacerte feliz, estabas cerca mío.
Así pasó el tiempo, nos íbamos conociendo, nos íbamos enamorando, era una tarde de finales de octubre y te dije ahí que te quería, quería que seas mi enamorada, con miedo me declare, ya que, había fracasado anteriormente y temía salir lastimado una vez más.
Me respondiste que Sí, y yo feliz te di el primer ósculo con amor que recibiste, te jure que te iba ha amar con todas mis fuerzas, cosa que sé que hice al pie de la letra, día a día me enamoraba más de ti.
No solo éramos enamorados, éramos amigos, tú eras mi mejor amiga y yo el tuyo. Derrochamos lagrimas juntos, pasamos cosas hecatombitas, pero gracias a ti se solucionaba, eras menos dramática que yo.
Pero como toda relación teníamos deficiencias y nuestro amor se hizo rutina, y eso fue lo que disminuyó todo, pero yo no quería separarme de ti y tú bien lo sabias.
Todo empezó y terminó como aquella noche en la que te conocí. No fuiste un pasatiempo en mi, fuiste ese amor que siempre anhele, ese amor que soñé y que ya lo viví, quiero otro igual.
Fuiste mi chinita encantadora, apelativo con el que duro toda nuestra relación. Te amé, di mi tiempo a tu amor, sacrifiqué todo por ti y no me arrepiento, ni me arrepentiré jamás.
Quisiera que me leas y tengas estas líneas como un recuerdo del inmenso amor que nos tuvimos y que tú para mí siempre serás mi chinita encantadora. Te amé y hoy te quiero y te deseo lo mejor del mundo, porque tú te lo mereces mi amor, como te decía…

Bugui Fernández.

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